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El agua mejora tu capacidad de aprendizaje

El agua es fundamental para la vida y para nuestra salud. Juega un papel importante en la termo-regulación corporal, proporciona los nutrientes y el oxígeno necesarios a las células, elimina desechos y, además, protege los órganos y tejidos corporales. El agua, por tanto, forma parte de prácticamente todos los procesos fisiológicos de nuestro cuerpo. Pero, ¿cómo afecta concretamente al buen funcionamiento de los procesos mentales? ¿Qué papel desempeña el agua en las funciones de nuestro cerebro? ¿Tiene alguna relación con el éxito académico? 

 

En uno de sus artículos sobre el funcionamiento cerebral

Synapse[1], la Dra. Philippa Norman destaca que el agua es esencial para disfrutar de un funcionamiento cerebral saludable. Explica que si “juntas los puños tocándose por el interior de las muñecas tendrás aproximadamente el tamaño y forma de tu cerebro”. A diferencia de las reproducciones de plástico color rosa a las que estamos acostumbrados a ver en clase de anatomía en el colegio, el cerebro humano es de un color grisáceo y es extraordinariamente blando ya que está compuesto, principalmente, de agua y grasa. En él se encuentran los 100 billones de neuronas que rigen nuestro pensamiento, aprendizaje, sentimientos y estados de ánimo. Las neuronas necesitan lipoproteínas de alta densidad (grasas buenas), proteínas, carbohidratos complejos, micronutrientes, como son vitaminas, minerales y fitonutrientes, y también agua.  Todos ellos son necesarios para que las neuronas dirijan adecuadamente los procesos de aprendizaje.

 

Los procesos mentales son, en realidad, reacciones químicas que tienen lugar en nuestro cerebro. Nuestra forma de actuar, de pensar y lo que decimos (por tanto todo lo que hacemos) se rigen por la acción de los neurotransmisores que son compuestos químicos encargados de transmitir información de una neurona a otra. Para que este movimiento se desarrolle de una forma rápida y eficiente a través del espacio sináptico, es esencial que la membrana neuronal presente un tono muscular adecuado. Es aquí donde el agua toma importancia, puesto que la condición necesaria para que esto ocurra es una buena hidratación. Por tanto, una buena alimentación de calidad (para generar neurotransmisores) y suficiente ingesta de agua (para su transporte) son cruciales para que los procesos mentales se desarrollen de forma adecuada y eficiente.

 

Diferentes investigaciones han demostrado que, cuando nos entra sed, ya hemos perdido el 2% del agua de nuestro cuerpo y la eficiencia cognitiva se disminuye en un 10%! Además de los  efectos directos que causa la deshidratación, también tiene efectos indirectos, como son el cansancio, dificultad para concentrarnos y desmotivación. Simplemente acuérdate de como te sientes en un día caluroso de verano. Por otro, la deshidratación también disminuye la eficiencia de los procesos mentales. El siguiente artículo extraído de la página web del diario británico The Telegraph, describe resultados similares: 

 ‘’“Investigadores del Instituto Psiquiátrico de Londres y la Unidad de Ciencias Cognitivas y del Cerebro MRC de Cambridge[2], han descubierto el funcionamiento del cerebro de los adolescentes es menos eficiente cuando sufre deshidratación, lo que provoca que ciertas tareas, como la resolución de problemas, resulten más difíciles de completar. Se realizaron encefalogramas a diez adolescentes a quienes se les pidió hacer ejercicio durante 90 minutos para inducirles a un estado de deshidratación moderado. Después se les invitó a realizar una serie de ejercicios donde se midió su capacidad de resolución de problemas y el tiempo de reacción. Aunque los jóvenes habían perdido tan solo el 1.1% del nivel de agua de su cuerpo tras el ejercicio físico, el estudio demostró que, en ese estado de deshidratación, sus cerebros tuvieron que trabajar más para llevar a cabo la misma tarea. Por otro lado, aunque la capacidad de los jóvenes para realizar la tarea no cambio, la imagen por resonancia magnética funcional reveló un incremento de la actividad neuronal en partes clave de su cerebro tales como el Giro frontal medio y el Lóbulo parietal inferior, que son zonas especialmente involucradas en el aprendizaje y la resolución de problemas.”

 

La botella Flaska ofrece una solución práctica y eficaz a estos problemas. La respuesta más frecuente de los que ya tienen la botella cuando les preguntamos por su experiencia es: “Flaska es genial. Bebo más agua desde que la tengo”.  Por otro lado, el simple hecho de que “nuestros pequeños”  tengan siempre a mano su propia botella hace que beban más. Además al beber agua de ella, y no bebidas azucaradas o carbonatadas, hace que su hidratación sea más eficiente. Pero, ¡eso no es todo! Los diferentes y coloridos diseños de las distintas fundas de Flaska tienen un papel importante. Actúan como una llamada de atención– llaman nuestra atención fácilmente y nos  ‘recuerdan’ que bebamos más agua. En comparación con una botella transparente, de vidrio o plástico, la botella Flaska es mucho más visual estéticamente y es una motivación psicológica. Pero el factor más importante es que la botella Flaska ha sido programada de forma que cambia la estructura del agua. Su sabor se vuelve más suave, como sedoso.  Por supuesto esto es cuestión de gusto personal, pero la mayoría de la gente dice que el agua de la Flaska sabe mejor. Nuestro cuerpo absorbe mejor el agua estructurada o agua vitalizada de la Flaska. Así que, si unimos todos estos factores, una buena hidratación está casi garantizada!

 

 

[1] http://www.healthybrainforlife.com/articles/school-health-and-nutrition/feeding-the-brain-for-academic-success-how

[2] http://www.telegraph.co.uk/journalists/richard-gray/7728442/Dehydration-makes-young-brains-inefficient.html

[3] http://www.sabinasilc.com/viva26.pdf[3]